Las Relaciones y Juegos de Poder

Mtro. Luis Escartín Navarro

¿Cómo se puede pasar de la colaboración al poder y del poder a la agresión? ese es el punto central de la transformación que se plantea no sólo a cada gerente en lo individual, sino a la conciencia colectiva de la organización y del país. ¿Cómo pasar del miedo a la confianza, de la dominación autoritaria y esclavista a la cooperación y a la libertad? cambio para ser feliz

Si se parte de que cualquier intervención en la conciencia del gerente y de la organización es un poder, pero poder es un término que se tiene que entender. Poder no es, en principio, sinónimo de abuso, de amenaza o destrucción; es una energía que adquiere el color de la intención de quien la utiliza. Y en este caso, que las intenciones sean buenas no basta, es necesario que se ajusten a los valores éticos. El infierno está empedrado de buenas intenciones: de iniciativas positivas que terminaron mal o resultaron ineficaces. El paraíso, en cambio, está formado de buenas intenciones que fueron alimentadas con energía que les permitió ver la luz. ¿De dónde se puede sacar esa energía?

Cuando al negociar se ataca, se tiene miedo, se está solo, se siente una amenaza, se busca atacar para no ser atacados, ganar a toda costa para que otros no ganen; se pone en marcha una energía de “supervivencia” en la que todo está permitido, pues se está en el nivel más arcaico de la evolución. En el manejo de conflictos, lo que al principio no era más que un reflejo defensivo se vuelve un sistema de vida, nos presentamos como oponentes, buscamos ser cada vez más poderosos para evitar cualquier ataque, sólo existimos para defendernos…y nunca nos sentimos suficientemente poderosos, pues nada puede apaciguar el profundo miedo que le tenemos al otro y, en el fondo, a nosotros mismos.

Se quiere el poder por el poder mismo. Se pierde de vista que sólo es un medio para lograr satisfacer nuestras necesidades y que la supervivencia sólo tiene sentido por la vida. Sí, la vida de la persona, el equipo, la organización y el mundo; y no en la destrucción del otro.

En nuestros días, el 90% de los gerentes siguen anclados en la supervivencia (destrucción) y el miedo, las relaciones con sus jefes, compañeros y colaboradores están marcadas por la competencia, la dominación y la lucha. En las empresas se libra un conflicto  a veces abierto, a veces por debajo del agua; una guerra psicológica, económica y política. Los vencedores son unos cuantos y alardean ante la multitud de vencidos, de víctimas. Pero estos vencedores son también víctimas de la soledad del poder y del desierto de la posesión; están escindidos del ser.

shutterstock_163437644La conciencia colectiva denuncia lo absurdo de las agresiones y mal manejo del conflicto. La conciencia individual emerge y rechaza cada vez más lo absurdo que es el mal manejo del conflicto familiar, social y empresarial. Jefes y colaboradores  se separan en lugar de colaborar juntos para el logro de objetivos, enfrentándose continuamente; pero hasta ahora nadie parece saber cómo iniciar una era que nos permita navegar en el río de la paz interior y de la colaboración.

Sin embargo, lo que sí se puede hacer es identificar el veneno; es decir, hoy somos capaces de definir la lógica dominante-dominado en las relaciones laborales y, de manera particular, las que se establecen entre hombres y mujeres. El ejemplo histórico es claro: toda relación dominante-dominado desemboca en una revuelta a corto o largo plazo del dominado contra el dominante, surge así un conflicto, un endurecimiento de las posiciones y, en ocasiones, una inversión de roles. Cualquier relación dominante-dominado mata la comprensión y la colaboración.

Entonces,  ¿cómo abandonar esos comportamientos arcaicos? ¿Cómo convertirlos en una relación de cooperación creativa y responsable? Para ello no basta la buena voluntad. Somos herederos de modelos muy viejos; los hemos recibido mediante la conciencia colectiva, reactivada en nosotros a través de los comportamientos de nuestros padres, o de la familia en un sentido amplio. Reproducimos sin cesar los “anclajes” de las generaciones que nos han precedido. El miedo es una herencia muy fuerte y pesada, aunque también funciona como mecanismo de supervivencia, así como la voluntad de poder es, en el fondo, voluntad de vivir; pero para vivir feliz se requiere que cada quien se esfuerce por evolucionar. El sentido de una vida se mide por la capacidad que se tiene de hacer que el propio placer se eleve al grado del compartir bienes, conocimientos, experiencias y emociones; de la apertura de las conciencias y de colaborar y cooperar con otros.

El designio es más claro ahora: ¿Cómo pasar de una vida dominada por el miedo y la agresión a una vida guiada por el amor y la colaboración? ¿Cómo lograr, al menos, cierta lucidez sobre las fuerzas y las debilidades con las que contamos? Y es aquí donde entran las herramientas propuestas para detectar los comportamientos. Cuando se tiene miedo, se manipula; cuando se desea, hay manipulación, y de ello no hay siquiera conciencia; son comportamientos ya muy integrados a la personalidad, como una contaminación insidiosa que es vista como parte de la normalidad. vendedores cerradores

Lo que se manifiesta son dos grandes categorías de comportamiento: el comportamiento dominador que se las ingenia para tomar el poder en una relación y el comportamiento de víctima que se hace cómplice de su alienación. El juego se perpetúa porque tanto unos como otros se atraen como imanes. En el plano profesional y en el familiar, muchas relaciones funcionan de manera sadomasoquista y a veces de manera alternada, ocupando unos y otros ambas posiciones, la intensidad destructiva de este modo de relación es tan adictivo como una droga y requiere para desactivarlo un aprendizaje tan duro como el destete. Cuando se instala una dependencia recíproca, generalmente viene acompañada de una frustración que contiene la semilla del rompimiento de la relación, dicho rompimiento puede ocurrir a mediano o largo plazo; a veces también sucede que la relación se estanca y reproduce hasta el absurdo el conflicto.

Para salir de este círculo vicioso hay que comenzar tomando conciencia, poniendo atención. Es cierto que no basta con detectar de manera intelectual los mecanismos de los juegos de poder, pero sí es un primer paso importante, incluso decisivo, pues centra la atención en un nivel profundo de la comunicación, las demandas y los proyectos que uno puede tener sobre el otro, más allá de lo que expresamos. Pero actuar sólo en el nivel del comportamiento es como querer curar una enfermedad suprimiendo sólo los síntomas en lugar de investigar sus causas. Debemos preguntarnos qué es lo que provoca esos comportamientos negativos. ¿Por qué una relación de amor, respeto y cooperación degenera en violencia y agresión? En el fondo está el miedo, el miedo al otro, el miedo a mí mismo, miedo a la realidad, miedo al cambio, a la muerte a mi vulnerabilidad, miedo a la vida. El miedo hace adoptar comportamientos agresivos o sumisos cuyo objetivo es proporcionar inseguridad y que solo lleva al estancamiento. La cura vendrá después de la frustración que producen los fracasos repetidos en el manejo de los conflictos y del deseo de mejorar que la acompaña, de la esperanza… del conocimiento, de la apertura de la conciencia.

La aceptación de uno mismo y de todo lo que nos rodea lleva a un nuevo modo de pensar, a la lógica de la paradoja, que constituye una de las claves para pasar de una vida a la defensiva, llena de miedos y agresiva, a una vida luminosa y feliz. La culpabilidad y el juicio son los instrumentos de opresión por excelencia de la relación dominante-dominado, y los hemos interiorizado hasta el punto de que se han vuelto actores de nuestra división

View of businesspeople planning in an office.

interna, de la guerra que entablamos con nosotros mismos mediante las críticas internas. Varios personajes luchan dentro de nosotros; buscando la armonía, concentrándonos, teniendo confianza en la sabiduría personal, es como lograr desarrollar la aptitud del amor.

Hoy es posible actuar en varios niveles: modificando los comportamientos, las causas que nos manipulan y abriendo los ojos para liberar nuevas potencialidades, desarrollar la alegría de vivir y cambiar el nivel de percepción. Teniendo en cuenta lo consiente, lo inconsciente y lo energético en el proceso de liberación interior.

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Mtro. Luis Escartín Navarro, Director de Redes Consultores S.C.

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